Antes de las vacaciones de Semana Santa he pasado unos días por mi tierra, Cádiz, donde he tenido la oportunidad de descansar, disfrutar del buen tiempo, los amigos y la familia sin el tumulto de gente que habrá ahora por estas fechas. Aunque fuera se está muy bien y siempre me cuidan de maravilla, y a pesar del ajetreo de Madrid, me encanta la sensación de regresar a casa. Y más si te encuentras sorpresas como estas:
El viernes tuve la suerte de poder asistir a un lanzamiento completamente único y misterioso.
Aunque por el nombre ya nos podíamos “oler” que se trataba del nuevo perfume de Donna Karan New York, lo cierto es que hasta llegar al restaurante Olsen, donde nos habían citado, no tuvimos mayor información.
A veces lo que menos esperas al escribir un post puede pasar. Y no sé si será la Navidad… pero la verdad es que a mí me ha ocurrido. Empezaré desde el principio:
Ya hace más de un año que descubrí la cosmética de Kiehl´s , ¿lo recordáis? Fue gracias a la boda de una amiga que tuvo la genial idea de dar un detalle con pequeñas muestras de la marca a cada uno de sus invitados. Así llegó el contorno de ojos Abyssine a mis manos, que me dejó encantada y he usado desde entonces.
El único inconveniente que tenía la marca (aunque no para mí), era que hasta la fecha en España sólo contaba con tiendas en Madrid, Barcelona y Valencia, por lo que se hacía difícil adquirir sus productos desde el resto de ciudades. Esto actualmente ha cambiado, porque Kiehl´s ha decidido mejorar su servicio en España, ofreciendo no sólo la posibilidad de comprar sus productos a través de Internet, sino por vía telefónica, ofertando un servicio mucho más personalizado mediante el cual expertos te asesoran según las necesidades de tu piel (que descubren gracias a pequeñas preguntas).
¿Mi suerte? Pues que un día como otro cualquiera, alguien de la firma leyera mi blog y decidiera darme a probar este nuevo servicio desde su tienda de Barcelona. (Casi alucino…) Leer más »
Llevo una temporada con varios productos cosméticos pendientes de prueba. El primero de ellos es la máscara de pestañas Vibra-Perfection de Maybelline.
Hace tiempo que la guardaba en mi cajón, sin encontrar el momento de dedicarle un ratillo (¡y no por falta de curiosidad!). Al ser una máscara de “última tecnología”, con pila incluida, pensaba que merecía un poco más de dedicación; aunque la verdad es que su uso es realmente sencillo (nadie corre peligro de saltarse un ojo o de que sus pestañas se hagan un nudo).
Ayer por fin estuve de pruebas de maquillaje en M·A·C. La verdad es que yo iba muy despistada con eso de los maquillajes de novia, bueno… más que despistada es que no tenía ni idea de qué se podía y qué no se podía hacer (empiezo a estar un poco harta de tanto protocolo). Finalmente lo que he descubierto es que de lo que se trata es de ser una misma, estando lo más guapa posible (y que no puedo llevar los labios rojos, jejeje).
Tras una hora y media de sesión, he aprendido que el maquillaje perfecto es cuestión de paciencia, mucha paciencia y algunos truquillos.
No voy a entrar en todo el tema de preparar la piel, hidratarla… porque creo que ya lo sabemos todos. Hablaré sólo de las cosas que han sido novedad para mí o me han llamado la atención.
Lo primero que he descubierto es la importancia de un buen pincel (y que estos no son nada baratos). Yo siempre he utilizado las manos para extender el maquillaje, a lo sumo una esponja (de usar y tirar, para evitar la aparición de impurezas en la piel). Pero en M·A·C me han enseñado que existen unos pinceles de pelo sintético, que son impermeables (para que no absorban el producto) y que sirven para extender bien el maquillaje de forma uniforme y cubriendo todo lo que tienen que cubrir. Seré una cateta, pero para mí esto ha sido el no va más, tanto que no me ha importado invertir en uno de estos pinceles “mágicos”.
Otra de las cosas que he aprendido es la importancia de encontrar el tono exacto de tu piel en el maquillaje, así como el corrector apropiado para él (no demasiado blanco). Hasta ahora siempre caía en el error de buscar un tono para la base por encima del mío, creyendo que así aparentaría mejor aspecto. Y sí, sé que ya todos lo sabéis, pero bueno, para quien no se haya enterado diré que estaba muy equivocada. A veces no podía evitar que quedaran marcas en el cuello y era extremadamente complicado conseguir que el maquillaje se fundiera con mi piel. ¡Un maquillaje del tono apropiado es una completa maravilla! No tienes que disimular que lo llevas, porque él solo se esconde, llevándose tus imperfecciones consigo.
(No sé si estas confesiones sobre mi ignorancia me estarán haciendo algún bien…)
Sobre el corrector, que nunca había usado hasta ahora (lo intenté con el último que me regalaron en una presentación, con unos resultados fatales. Tengo fotos que lo prueban: la cara de “oso panda” fue inevitable. Lo mejor es que yo me veía estupenda), aprendí también unas cuantas cosillas:
1. La importancia de un tono acorde con el fondo de maquillaje.
2. Usarlo como base sobre el párpado antes de aplicar las sombras, para que estas “agarren” mejor.
3.Lo más importante: No aplicarlo bajo los ojos hasta el final, cuando ya hayas terminado de pintarte, para evitar así que caigan restos de sombras y otros productos que reflejen un aspecto cansado.
4. Usar un corrector de piel más oscura a la tuya para dar sombras y marcar los pómulos, como harías con los polvos de sol, pero justo después la base de maquillaje, para que quede más natural.
También he sabido de la existencia de un preparador para los labios que repara y hace que, mientras te maquillas, estos estén hidratados y sirva para luego fijar el carmín. (Este producto me ha gustado mucho).
Finalmente he descubierto el secreto de un eyeline perfecto. El truco está en pintar primero la línea, con el lápiz de ojos, lo más próxima posible a la raíz de las pestañas y luego intensificarla con una sombra carbón y, de nuevo, un buen pincel, ultrafino (en el que tampoco me ha importado invertir, los resultados merecen la pena).
En líneas generales esto ha sido lo más destacable para mí, el resto son detalles que más o menos todos conocemos.
Lo que más me ha gustado: Sin duda los pinceles, la base de maquillaje y el preparador de labios.
Lo que menos: Me temo que no es oro todo lo que reluce, mi piel es muy sensible y hubo un par de “potingues” que, nada más ponérmelos, me dieron alergia. La verdad es que esto me ha hecho dudar un poco de la calidad de unos productos que se suponen tan profesionales; pero he de confesar que mi piel es complicada y la chica me juró y perjuró que jamás le había pasado nada parecido.
Bueno, ahora sólo me queda una cosa… ¡Ensayar y ensayar! Que cada vez queda menos para el día “B”. Cuatro semanas: Comienza la cuenta atrás.
Hoy me he pasado por la tienda M·A·C de Fuencarral para comprar maquillaje y me he encontrado con esto:
Supongo que lo habréis visto ya en mi twitter (recuerdo el RSS), pero es que no he podido evitar hacerle una foto y subirla del tirón. (El chico con la cara de Kitty es de carne y hueso).
La marca de cosméticos se encuentra actualmente promocionando su nueva línea de Hello Kitty (la amada y odiada, a partes iguales, gatita japonesa), a la que le han querido dar una imagen renovada, más adecuada a la estética de la firma, disfrazándola con cierto aire… ¿¿¿sado???
Los modelos (con bastante descaro, aunque sin hablar en ningún momento) han conseguido captar la atención y causar auténtica sensación entre los hombres y mujeres que pasaban por la calle (a los que adornaban con tatuajes). Durante el tiempo que estuve allí fueron varios los que se hicieron fotos con ellos. Pero, ¿cómo no fijarse? ¿¿¿Kitty con aire morboso??? Más de uno se ha quedado con la boca abierta.
No sé cómo se reflejará esta estrategia en las ventas, pero el resultado de la campaña viral que están realizando es más que satisfactorio. En tan sólo unos días el anuncio de Youtube ha conseguido casi 120.000 reproducciones. ¿Hay alguien que aún no lo haya visto? Por si queda algún despistado, aquí lo tenéis:
A mí el vídeo me ha parecido una mezcla de Alicia en el País de las Maravillas y Tim Burton, quien precisamente estrenará esta película el próximo año, ¿tendrá algo que ver con ella?
Además de realizar una pequeña compra, me he apuntado a un curso de automaquillaje de novias para “el gran día”. ¡Que ya casi me queda un mes! (Sí… lo sé… estoy loca, pero me voy a maquillar yo misma)Ya os contaré lo que aprendo.
Ayer pasé una tarde genial, hacía tiempo que no me divertía tanto en un evento. Como ya os comenté, asistí invitada al showroom de Maybelline con el maquillador Gato; lo que no esperaba era encontrarme con una auténtica clase particular de un maquillador fantástico (tanto en lo laboral como en lo personal) en la que aprendí más de maquillaje que en todos los años que llevo jugando con las brochas.
Como sé que todas estáis deseando que me deje de tonterías y comparta con vosotras esos maravillosos truquillos que nos enseñaron, voy a intentar hacer memoria, porque realmente merece la pena:
Iluminador: Yo nunca había usado este producto (soy más de base, coloretes, rímel y a correr), pero la verdad es que da unos resultados fabulosos. Gato nos enseñó que se debe aplicar dibujando un corazón imaginario desde el ojo hasta el hueso del pómulo, y con pequeños toquecillos para que se funda con el maquillaje, no extendiéndolo. Además, también nos mostró cómo utilizarlo correctamente para cubrir los distintos tipos de ojeras sin que nuestra cara parezca la de un mapache. El truco está hacerlo sólo sobre la zona oscurecida, no por toda la parte inferior del ojo, con lo que lo único que conseguiríamos es que creyeran que habíamos llegado de esquiar.
Polvos de sol: Resulta que los polvos de sol no sólo son para parecer morena, sino que también sirven para dar sombras en la cara y ocultar defectos. ¿Cómo hacerlo? Pues lo suyo es plantarse delante del espejo y analizar las zonas que deseamos disimular. Por ejemplo, si tenemos mucha frente, basta con ensombrecer la parte de más arriba hasta donde creemos que nos sobra; o si lo queremos es disimular la papada, sólo hay que aplicar un poco de color sobre ella (todo esto sin pasarse); también se puede utilizar para hacer más alargada una cara redonda (dibujando una línea donde nos gustaría que terminara), acortar la barbilla… Si se hace con mesura, los resultados pueden ser muy satisfactorios.
Por otra parte, si lo que se quiere es dar su uso convencional a los polvos de sol, hay que tener en cuenta que, para conseguir un efecto bronceado, no debemos embadurnarnos toda la cara; hay que saber por dónde aplicar los polvos para que el resultado sea lo más natural posible. Un truco: situarse bajo un foco que nos ilumine desde arriba (como lo haría el sol) y descubrir por la luz cuáles son las zonas donde el moreno se haría más intenso.
Coloretes: Para saber cuál es el tono correcto de tus coloretes, basta con pellizcarse un poco las mejillas como hacían nuestras abuelas para estar más guapas. El tono que más se parezca a tu sonrojo es el tuyo. Ahora el truco está en cómo aplicarlo; para hacerlo correctamente hay que sonreír y, con un toque de brocha, concentrar la intensidad principal del color sobre los “molletes” que se nos forman, después sólo hay que difuminarlo un poco hacia la mejilla y el efecto será de lo más natural.
Lápiz de ojos: Pintarse la línea de los ojos no es nada sencillo, para algunas es una pesadilla, hay que tener mucho pulso… ¿Cómo hacerlo sin que resulte un desastre? Olvidándose de que estamos pintando una línea y limitándose a dibujar la raíz de las pestañas. Un truco que a todas nos encantó para pintar el interior del ojo, tanto por arriba como por abajo, sin que el proceso resulte traumático (hay a quien le daba mucha grima), es hacerlo cerrando el ojo (suena raro, pero resulta sencillo y queda fantástico).
Máscara de pestañas: Al igual que con el lápiz, si nos aplicamos la máscara de pestañas cerrando el ojo pintaremos a la vez las de arriba y las de abajo. Aquí el truco está en no hacer varias pasadas y conseguir la intensidad que queramos peinando desde la raíz y lo más rápido posible, para que la máscara no se seque. Si se pinta una y otra vez sobre las pestañas ya secas, las capas terminan cayéndose y aparece en la cara ese aspecto ensombrecido de ojeras y cansancio.
Sobra de ojos: Gato nos enseñó cómo aplicar correctamente un juego de sombras en tonos tierra para conseguir una mirada arrebatadora. Hay una paleta genial de cuatro tonos de Maybelline que, por si no os queda claro, en la parte trasera explica bien todos estos pasos.
La sombra más clara del todo se aplica bajo el arco de la ceja y en el lagrimal; la siguiente más clara iría sobre todo el párpado móvil. Luego pasaríamos a las más oscuras, de estas, la más clara iría sobre la raíz de las pestañas del párpado superior, difuminándose hacia arriba; la más oscura iría justo debajo del hueso de la ceja, dibujando el arco del ojo, y pintando una línea bajo las pestañas inferiores.
Y lo que más me ha gustado: cómo conseguir un efecto de ojos ahumados con sombra negra sin que, al cabo de dos horas, parezca que te han pegado una piña. Sólo tenéis que aplicar una gota de maquillaje, gloss, o cualquier producto graso en la mano y, con un lápiz negro, dibujar encima, haciendo círculos, hasta que consigamos una pasta homogénea que, con pequeños toques, se fundirá perfectamente en nuestros párpados consiguiendo el efecto y la intensidad deseada. Este mismo truco se puede aplicar con un poco de maquillaje y un perfilador de labios del tono que se desee para conseguir unos coloretes ideales que se fundan con el maquillaje y con tu piel. ¿No es genial?
Creo que ahora mismo esto es todo lo que recuerdo, si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar, yo no soy Gato, pero intentaré explicároslo lo mejor que pueda y… ¿Quién sabe? Tal vez se pase por aquí y os lo aclare él mismo.
La tarde no terminó con esto, después de la clase, las sorpresas continuaron. Además de regalarnos todo el material que habíamos utilizado (que no fue poco), nos sorprendieron con unos tocados de La Casita de Wendy, con los que nos pusimos guapas y nos preparamos para una auténtica sesión de fotos con un fotógrafo profesional. No sabéis la de modelos innatas que hay por el mundo…
Pero lo mejor de todo esto fue la compañía. El equipo de Maybelline tuvo el detalle de invitar principalmente a blogueras, por lo que pudimos ponerle cara (e incluso nombre) a todas esas personas que leemos a diario y que, en cierta forma, sin conocernos, ya son como amigas de toda la vida. Así que después de todo, allí estuvimos, con unos maravillosos cócteles y canapés, preguntándonos unas a otras: “¿Tú de qué blog eres?” y, la mayoría de las veces, respondiendo con cara de sorpresa al descubrir a la persona que se esconde detrás.
Realmente fue una tarde estupenda. Desde aquí quiero agradecer a todo el equipo y al maravilloso Gato su paciencia, amabilidad y naturalidad. Ha sido un evento fantástico.
Sí, habéis leído bien, llevo una semana usando perfume de hombre. Y no ha sido nada premeditado, más bien un hecho completamente fortuito resultado de mi cada vez más ajetreada vida, que me ha llevado a descubrir un nuevo mundo: El de la secreta ambigüedad sexual en los perfumes.
Empezaré desde el principio: Mi vida se puede resumir en un bombardeo constante de notas de prensa que me hablan de las últimas novedades tanto del mundo de la música, el audio profesional y las nuevas tecnologías (por mi trabajo oficial), como de la moda, belleza y todo tipo de eventos (por mi trabajo “extra oficial” -a algunas nos va la marcha-). Esto me ha llevado a desarrollar un método casi automático que me hace ojear los emails de forma rápida y archivar las notas directamente, eso sí, de manera ordenada, para poder acceder a ellas cuando es necesario.
Así, a mediados de septiembre recibí un email que me informaba sobre una nueva campaña de Paco Rabanne; tras este, me avisaron de que pronto recibiría un pack con su nuevo perfume: One Million. Como siempre, me quedé en mente con la idea base, ojeé un poco la campaña, que se trataba de algo curioso, ya que habían creado una “comunidad paralela” en la que cada uno era el protagonista de un mundo lleno de todo lo que siempre pudo desear, y archivé la correspondiente nota.
Después de esto, mi vida siguió (como diría uno de los grandes) como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, con mis fechas de cierre, llamadas de teléfono, planillos, bombardeo, post, comentarios… Hasta llegar el pasado viernes, momento en el que, por fin, esperaba “relajarme” en una reunión informal en casa de unos amigos.
Esa misma tarde, recordé que me había quedado sin perfume, pero no había tenido fuerzas ni ganas de reponerlo, así que decidí optar por el Nenuco que, aunque no tenemos niños, nunca falta en casa. Cuál fue mi sorpresa cuando, a eso de las ocho de la tarde, el conserje me llamó para avisarme de que había recibido un paquete. ¿Sería el perfume de Paco Rabanne?
Tras una pequeña súplica, mi chico bajó a averiguarlo mientras yo me duchaba. Cuando llegó, y al salir del baño, un vistoso lingote de oro me esperaba sobre la mesa junto con un, algo más discreto, colgante. ¡El perfume! “Qué huela bien, qué huela bien” -pensé casi desesperada, mientras lo pulverizaba sobre mi muñeca-.
-Ummmm… No está mal… ¿Pero es de chica o de chico? -le pregunté a mi novio- A mí me huele un poco a chico, pero no estoy segura.
-¿A ver? -cogiéndome la mano decidido- Sí, pero tiene un toque afrutado al final, yo diría que es de chica.
-A lo mejor es unisex…
-A lo mejor…
-Bueno, ahora no tengo tiempo de averiguarlo.
Y me espolvoreé con él el cuello, el escote y la otra muñeca.
Al día siguiente era sábado, por lo que me decidí a no encender el ordenador en todo el día y, una vez más, me rocié de perfume con la misma duda, ¿sería unisex?
El domingo el ordenador seguía de descansando, y quedé con dos amigas que habían venido desde Cádiz (algunas tuvieron la suerte de hacer puente), para tomar unas cervezas (ya, sé que no queda glamuroso, pero Cruzcampo patrocina Cibeles, recordad). Nada más verme, dijeron: “¡Qué bien hueles!”. Lo que me animó a seguir usando el perfurme de Paco Rabanne hasta hoy (no sin cierta duda).
Esta mañana, ya por fin, durante el hueco de la comida, me dispuse a rescatar el famoso email y buscar información para poder contaros sobre el nuevo perfume, cuando…
¡¡¡Es para hombres!!! (Y según el anuncio, para hombres muy hombres)
Pero este final ya os lo esperabais… La sorpresa vino después, cuando tras ciertas mofas por parte de mis compañeros, llegó el momento de las confesiones:
Una de ellas me aseguró que, durante un tiempo, usó CK Be, supuestamente para chicos, pero que le encantaba. Después vino la siguiente: “yo uso mucho Le Male, de Jean Paul Gaultier”… Y, por fin, la gran sorpresa, resultó que uno de los chicos usaba también un perfume de Jean Paul Gaultier, ¡pero femenino!
¿¿¿Qué es esto??? Todo el mundo parecía tener una asombrosa vida oculta que desconocíamos, en lo referente a perfumes, en la que predominaba la “ambigüedad sexual”. Nunca lo habría imaginado.
Por este motivo, recomiendo que, sea cuál sea tu condición, huelas One Million de Paco Rabanne y, si te gusta, uses éste o cualquier otro perfume. Porque en lo referente a olores, parece que el mundo no tiene fronteras.
¿Qué es? Os pensaréis… No, no es parte de la nueva decoración de mi casa, aunque podría, se trata de perfume. Nunca un packing me había llamado tanto la atención. Me parece que es uno de los mejores diseños que he visto.
Cuando abría el paquete, al igual que os habrá pasado a vosotros, no sabía muy bien de qué se trataba, y al descubrir que eran perfumes, aluciné.
Los que veis ahí son L’Eaupar, en versión masculina y femenina, Flower, para mujer, y Tokyo by Kenzo, para hombre. He de decir que la versión femenina de Le’Eaupar me ha gustado mucho. Pero bueno, no era de esto de lo que quería hablar…
¿Cuando os dicen Kenzo, en qué pensáis? A mí siempre se me viene la imagen a la cabeza de una amapola, la misma en la que se inspiró para crear su perfume Flower y que ya es casi el referente de la marca.
¿Alguna vez habéis visto un campo lleno de amapolas? Resulta precioso. A la firma se le ha ocurrido una idea genial: Sembrar el mayor campo virtual de amapolas del mundo. ¿Queréis participar?
Lo único que tenéis que hacer es pasaros por el stand de Kenzo de cualquier perfumería autorizada y pedir vuestra amapola (os la regalarán sin ningún compromiso), luego le sacáis una foto y la sembráis en el lugar del mundo qué más os guste. Está quedando precioso, mirad.
Pero no sólo es cuestión de estética, se trata de un concurso y tenéis sólo hasta el día 31 de este mes para participar, así que corred (siento no haber podido avisar antes, pero es que he tenido una mala semana de trabajo, pero aún estáis a tiempo). Las 100 mejores fotos se recopilarán en una obra editada por Kenzo y los ganadores recibirán, además de ésta, un lote de productos de la firma.
Yo ya he hecho alguna foto:
Pero tengo seguir intentándolo, a ver si me sale algo más bonito y original.
La verdad es que engancha, he hecho mil fotos. Intentadlo, es divertido y… ¿quién sabe? Tal vez sacáis al artista que lleváis dentro y os ganáis un estupendo premio. Ya me contaréis.
P.D. Por cierto, ya hace tiempo que me han dado varios premios por el blog, pero no he visto el momento de colgarlos. Sólo quería daros las gracias de todo corazón, me han hecho mucha ilusión, sobre todo viniendo de vosotros. Un besazo.