Ayer pasé una tarde genial, hacía tiempo que no me divertía tanto en un evento. Como ya os comenté, asistí invitada al showroom de Maybelline con el maquillador Gato; lo que no esperaba era encontrarme con una auténtica clase particular de un maquillador fantástico (tanto en lo laboral como en lo personal) en la que aprendí más de maquillaje que en todos los años que llevo jugando con las brochas.
Como sé que todas estáis deseando que me deje de tonterías y comparta con vosotras esos maravillosos truquillos que nos enseñaron, voy a intentar hacer memoria, porque realmente merece la pena:
Iluminador: Yo nunca había usado este producto (soy más de base, coloretes, rímel y a correr), pero la verdad es que da unos resultados fabulosos. Gato nos enseñó que se debe aplicar dibujando un corazón imaginario desde el ojo hasta el hueso del pómulo, y con pequeños toquecillos para que se funda con el maquillaje, no extendiéndolo. Además, también nos mostró cómo utilizarlo correctamente para cubrir los distintos tipos de ojeras sin que nuestra cara parezca la de un mapache. El truco está hacerlo sólo sobre la zona oscurecida, no por toda la parte inferior del ojo, con lo que lo único que conseguiríamos es que creyeran que habíamos llegado de esquiar.
Polvos de sol: Resulta que los polvos de sol no sólo son para parecer morena, sino que también sirven para dar sombras en la cara y ocultar defectos. ¿Cómo hacerlo? Pues lo suyo es plantarse delante del espejo y analizar las zonas que deseamos disimular. Por ejemplo, si tenemos mucha frente, basta con ensombrecer la parte de más arriba hasta donde creemos que nos sobra; o si lo queremos es disimular la papada, sólo hay que aplicar un poco de color sobre ella (todo esto sin pasarse); también se puede utilizar para hacer más alargada una cara redonda (dibujando una línea donde nos gustaría que terminara), acortar la barbilla… Si se hace con mesura, los resultados pueden ser muy satisfactorios.
Por otra parte, si lo que se quiere es dar su uso convencional a los polvos de sol, hay que tener en cuenta que, para conseguir un efecto bronceado, no debemos embadurnarnos toda la cara; hay que saber por dónde aplicar los polvos para que el resultado sea lo más natural posible. Un truco: situarse bajo un foco que nos ilumine desde arriba (como lo haría el sol) y descubrir por la luz cuáles son las zonas donde el moreno se haría más intenso.
Coloretes: Para saber cuál es el tono correcto de tus coloretes, basta con pellizcarse un poco las mejillas como hacían nuestras abuelas para estar más guapas. El tono que más se parezca a tu sonrojo es el tuyo. Ahora el truco está en cómo aplicarlo; para hacerlo correctamente hay que sonreír y, con un toque de brocha, concentrar la intensidad principal del color sobre los “molletes” que se nos forman, después sólo hay que difuminarlo un poco hacia la mejilla y el efecto será de lo más natural.
Lápiz de ojos: Pintarse la línea de los ojos no es nada sencillo, para algunas es una pesadilla, hay que tener mucho pulso… ¿Cómo hacerlo sin que resulte un desastre? Olvidándose de que estamos pintando una línea y limitándose a dibujar la raíz de las pestañas. Un truco que a todas nos encantó para pintar el interior del ojo, tanto por arriba como por abajo, sin que el proceso resulte traumático (hay a quien le daba mucha grima), es hacerlo cerrando el ojo (suena raro, pero resulta sencillo y queda fantástico).
Máscara de pestañas: Al igual que con el lápiz, si nos aplicamos la máscara de pestañas cerrando el ojo pintaremos a la vez las de arriba y las de abajo. Aquí el truco está en no hacer varias pasadas y conseguir la intensidad que queramos peinando desde la raíz y lo más rápido posible, para que la máscara no se seque. Si se pinta una y otra vez sobre las pestañas ya secas, las capas terminan cayéndose y aparece en la cara ese aspecto ensombrecido de ojeras y cansancio.
Sobra de ojos: Gato nos enseñó cómo aplicar correctamente un juego de sombras en tonos tierra para conseguir una mirada arrebatadora. Hay una paleta genial de cuatro tonos de Maybelline que, por si no os queda claro, en la parte trasera explica bien todos estos pasos.
La sombra más clara del todo se aplica bajo el arco de la ceja y en el lagrimal; la siguiente más clara iría sobre todo el párpado móvil. Luego pasaríamos a las más oscuras, de estas, la más clara iría sobre la raíz de las pestañas del párpado superior, difuminándose hacia arriba; la más oscura iría justo debajo del hueso de la ceja, dibujando el arco del ojo, y pintando una línea bajo las pestañas inferiores.
Y lo que más me ha gustado: cómo conseguir un efecto de ojos ahumados con sombra negra sin que, al cabo de dos horas, parezca que te han pegado una piña. Sólo tenéis que aplicar una gota de maquillaje, gloss, o cualquier producto graso en la mano y, con un lápiz negro, dibujar encima, haciendo círculos, hasta que consigamos una pasta homogénea que, con pequeños toques, se fundirá perfectamente en nuestros párpados consiguiendo el efecto y la intensidad deseada. Este mismo truco se puede aplicar con un poco de maquillaje y un perfilador de labios del tono que se desee para conseguir unos coloretes ideales que se fundan con el maquillaje y con tu piel. ¿No es genial?
Creo que ahora mismo esto es todo lo que recuerdo, si tenéis alguna duda, no tenéis más que preguntar, yo no soy Gato, pero intentaré explicároslo lo mejor que pueda y… ¿Quién sabe? Tal vez se pase por aquí y os lo aclare él mismo.
La tarde no terminó con esto, después de la clase, las sorpresas continuaron. Además de regalarnos todo el material que habíamos utilizado (que no fue poco), nos sorprendieron con unos tocados de La Casita de Wendy, con los que nos pusimos guapas y nos preparamos para una auténtica sesión de fotos con un fotógrafo profesional. No sabéis la de modelos innatas que hay por el mundo…
Pero lo mejor de todo esto fue la compañía. El equipo de Maybelline tuvo el detalle de invitar principalmente a blogueras, por lo que pudimos ponerle cara (e incluso nombre) a todas esas personas que leemos a diario y que, en cierta forma, sin conocernos, ya son como amigas de toda la vida. Así que después de todo, allí estuvimos, con unos maravillosos cócteles y canapés, preguntándonos unas a otras: “¿Tú de qué blog eres?” y, la mayoría de las veces, respondiendo con cara de sorpresa al descubrir a la persona que se esconde detrás.
Realmente fue una tarde estupenda. Desde aquí quiero agradecer a todo el equipo y al maravilloso Gato su paciencia, amabilidad y naturalidad. Ha sido un evento fantástico.
Sí, habéis leído bien, llevo una semana usando perfume de hombre. Y no ha sido nada premeditado, más bien un hecho completamente fortuito resultado de mi cada vez más ajetreada vida, que me ha llevado a descubrir un nuevo mundo: El de la secreta ambigüedad sexual en los perfumes.
Empezaré desde el principio: Mi vida se puede resumir en un bombardeo constante de notas de prensa que me hablan de las últimas novedades tanto del mundo de la música, el audio profesional y las nuevas tecnologías (por mi trabajo oficial), como de la moda, belleza y todo tipo de eventos (por mi trabajo “extra oficial” -a algunas nos va la marcha-). Esto me ha llevado a desarrollar un método casi automático que me hace ojear los emails de forma rápida y archivar las notas directamente, eso sí, de manera ordenada, para poder acceder a ellas cuando es necesario.
Así, a mediados de septiembre recibí un email que me informaba sobre una nueva campaña de Paco Rabanne; tras este, me avisaron de que pronto recibiría un pack con su nuevo perfume: One Million. Como siempre, me quedé en mente con la idea base, ojeé un poco la campaña, que se trataba de algo curioso, ya que habían creado una “comunidad paralela” en la que cada uno era el protagonista de un mundo lleno de todo lo que siempre pudo desear, y archivé la correspondiente nota.
Después de esto, mi vida siguió (como diría uno de los grandes) como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, con mis fechas de cierre, llamadas de teléfono, planillos, bombardeo, post, comentarios… Hasta llegar el pasado viernes, momento en el que, por fin, esperaba “relajarme” en una reunión informal en casa de unos amigos.
Esa misma tarde, recordé que me había quedado sin perfume, pero no había tenido fuerzas ni ganas de reponerlo, así que decidí optar por el Nenuco que, aunque no tenemos niños, nunca falta en casa. Cuál fue mi sorpresa cuando, a eso de las ocho de la tarde, el conserje me llamó para avisarme de que había recibido un paquete. ¿Sería el perfume de Paco Rabanne?
Tras una pequeña súplica, mi chico bajó a averiguarlo mientras yo me duchaba. Cuando llegó, y al salir del baño, un vistoso lingote de oro me esperaba sobre la mesa junto con un, algo más discreto, colgante. ¡El perfume! “Qué huela bien, qué huela bien” -pensé casi desesperada, mientras lo pulverizaba sobre mi muñeca-.
-Ummmm… No está mal… ¿Pero es de chica o de chico? -le pregunté a mi novio- A mí me huele un poco a chico, pero no estoy segura.
-¿A ver? -cogiéndome la mano decidido- Sí, pero tiene un toque afrutado al final, yo diría que es de chica.
-A lo mejor es unisex…
-A lo mejor…
-Bueno, ahora no tengo tiempo de averiguarlo.
Y me espolvoreé con él el cuello, el escote y la otra muñeca.
Al día siguiente era sábado, por lo que me decidí a no encender el ordenador en todo el día y, una vez más, me rocié de perfume con la misma duda, ¿sería unisex?
El domingo el ordenador seguía de descansando, y quedé con dos amigas que habían venido desde Cádiz (algunas tuvieron la suerte de hacer puente), para tomar unas cervezas (ya, sé que no queda glamuroso, pero Cruzcampo patrocina Cibeles, recordad). Nada más verme, dijeron: “¡Qué bien hueles!”. Lo que me animó a seguir usando el perfurme de Paco Rabanne hasta hoy (no sin cierta duda).
Esta mañana, ya por fin, durante el hueco de la comida, me dispuse a rescatar el famoso email y buscar información para poder contaros sobre el nuevo perfume, cuando…
¡¡¡Es para hombres!!! (Y según el anuncio, para hombres muy hombres)
Pero este final ya os lo esperabais… La sorpresa vino después, cuando tras ciertas mofas por parte de mis compañeros, llegó el momento de las confesiones:
Una de ellas me aseguró que, durante un tiempo, usó CK Be, supuestamente para chicos, pero que le encantaba. Después vino la siguiente: “yo uso mucho Le Male, de Jean Paul Gaultier”… Y, por fin, la gran sorpresa, resultó que uno de los chicos usaba también un perfume de Jean Paul Gaultier, ¡pero femenino!
¿¿¿Qué es esto??? Todo el mundo parecía tener una asombrosa vida oculta que desconocíamos, en lo referente a perfumes, en la que predominaba la “ambigüedad sexual”. Nunca lo habría imaginado.
Por este motivo, recomiendo que, sea cuál sea tu condición, huelas One Million de Paco Rabanne y, si te gusta, uses éste o cualquier otro perfume. Porque en lo referente a olores, parece que el mundo no tiene fronteras.
¿Qué es? Os pensaréis… No, no es parte de la nueva decoración de mi casa, aunque podría, se trata de perfume. Nunca un packing me había llamado tanto la atención. Me parece que es uno de los mejores diseños que he visto.
Cuando abría el paquete, al igual que os habrá pasado a vosotros, no sabía muy bien de qué se trataba, y al descubrir que eran perfumes, aluciné.
Los que veis ahí son L’Eaupar, en versión masculina y femenina, Flower, para mujer, y Tokyo by Kenzo, para hombre. He de decir que la versión femenina de Le’Eaupar me ha gustado mucho. Pero bueno, no era de esto de lo que quería hablar…
¿Cuando os dicen Kenzo, en qué pensáis? A mí siempre se me viene la imagen a la cabeza de una amapola, la misma en la que se inspiró para crear su perfume Flower y que ya es casi el referente de la marca.
¿Alguna vez habéis visto un campo lleno de amapolas? Resulta precioso. A la firma se le ha ocurrido una idea genial: Sembrar el mayor campo virtual de amapolas del mundo. ¿Queréis participar?
Lo único que tenéis que hacer es pasaros por el stand de Kenzo de cualquier perfumería autorizada y pedir vuestra amapola (os la regalarán sin ningún compromiso), luego le sacáis una foto y la sembráis en el lugar del mundo qué más os guste. Está quedando precioso, mirad.
Pero no sólo es cuestión de estética, se trata de un concurso y tenéis sólo hasta el día 31 de este mes para participar, así que corred (siento no haber podido avisar antes, pero es que he tenido una mala semana de trabajo, pero aún estáis a tiempo). Las 100 mejores fotos se recopilarán en una obra editada por Kenzo y los ganadores recibirán, además de ésta, un lote de productos de la firma.
Yo ya he hecho alguna foto:
Pero tengo seguir intentándolo, a ver si me sale algo más bonito y original.
La verdad es que engancha, he hecho mil fotos. Intentadlo, es divertido y… ¿quién sabe? Tal vez sacáis al artista que lleváis dentro y os ganáis un estupendo premio. Ya me contaréis.
P.D. Por cierto, ya hace tiempo que me han dado varios premios por el blog, pero no he visto el momento de colgarlos. Sólo quería daros las gracias de todo corazón, me han hecho mucha ilusión, sobre todo viniendo de vosotros. Un besazo.
Cuando una hace ya casi una década que dejó los 18 años, empieza a preocuparse por los cambios en su piel y la aparición de las primeras arrugas.
Este es mi caso, después de años de tersa juventud, las primeras arrugas de expresión empiezan a ver la luz. Ocurre de repente; una noche, mientras desmaquillas tu rostro de cansancio te das cuenta de que hay líneas en tu cara que antes no estaban. Entonces empiezas a gesticular; arrugas la frente y te das cuenta que cuando la relajas tu entrecejo no se entera de que estás relajada; sonríes y, cuando dejas de hacerlo, no sólo la alegría te recuerda que lo hiciste… Un duro golpe para una mujer… Pero no hay que ser catastrofistas (ya llegará la hecatombe con la primera cana).
Al principio, una buena crema hidratante puede combatir los efectos, pero en mi caso esto empezaba a no ser suficiente; tenía que pasarme a una antiarrugas. Fui a farmacias, centros de belleza… Nada me convencía. “Esta crema es muy fuerte, eres muy joven aún”, me decían en todas partes. Pero yo he aprendido que cuanto más te cuides desde el principio mejor será en el futuro, así que no me daba por vencida. Mis arrugas tenían que desaparecer YA. Tras meses sin resultados y sin querer recurrir al botox (aunque estoy completamente de acuerdo con su correcta utilización, para eso sí que aún es temprano, al menos en mi caso), encontré mi crema de la forma menos esperada:
Una excompañera de trabajo, y ahora gran amiga, celebraba su boda; pero no una boda convencional, sino una de las que a mí me gustan: personales, rodeada de seres queridos, fuera de encorsetamientos y con un preciosísimo traje de novia rojo valentino. Una fiesta difícil de olvidar. A la salida, una bolsa de regalo nos esperaba a cada invitado. Así es como Kiehl´s llegó a mi casa (un poco tarde, todo hay que decirlo, llevan en el mercado desde 1851).
Entre los generosos botes de muestra, un bálsamo de labios, una loción para manos y cuerpo con Aloe Vera, un gel de baño y mi preciado tesoro: Abyssine Cream, un tratamiento facial antiedad que protege contra los radicales libres, formulado con la molécula Abyssine 657 (que calma y protege la piel), así como proteínas de soja y trigo, que minimizan las primeras arrugas de expresión, mejorando la firmeza de la piel.
¿¿¿Primeras arrugas de expresión??? ¡Esta era la mía!
Esa misma madrugada, antes de acostarme, la probé y, tras una semana de tratamiento, he de decir que es maravillosa (ya le he mangado la suya a mi chico también).
Investigando un poco me he enterado que Kiehl´s es lo más de lo más en tratamientos de belleza y una de las marcas adoradas por los entendidos en cosmética. La empresa nació en 1851, como una farmacia en el East Village de Nueva York, y el éxito de sus fórmulas la hizo evolucionar hasta derivar en lo que es ahora. Dicen que su éxito reside en la asociación única de conocimientos cosméticos, farmacéuticos, botánicos y medicinales enriquecidos a lo largo de generaciones. Yo lo único que sé es que con su Abyssine me han ganado.
Si os interesa, no vayáis a ningún centro comercial a buscarla, porque me temo que no la encontraréis. En España, por ahora, sólo tienen tiendas en Madrid (en la calle Fuencarral, por la que me pasaré en breve), Barcelona (en el Passeig de Gràcia) y Valencia (en Conde de Salvatierra). Por lo pronto, parece que en su web sólo admiten pedidos a Estados Unidos; pero si no os pilla ninguna cerca podéis preguntar, no sé si harán envíos desde sus tiendas dentro de España.
Yo ya soy un poco más feliz (y lo dicen mis gestos, no mis arrugas). Sólo me queda una cosa…
¡Gracias a Sandra y a Goyo! Os deseo la mayor felicidad del mundo.
Estaba viendo el telediario y resulta que la barra de labios, tal y como se conoce actualmente, está de cumpleaños.
¡125 años ni más ni menos! Yo casualmente (lo que hace el subconsciente) me he comprado hoy la última de Rimmel London que anuncia Kate Moss, en color rojo intenso. La verdad es que queda genial, se ven unos labios preciosos, voluminosos y dicen que tiene ocho horas de duración (aunque esto aún no lo he comprobado). Parezco un anuncio, ¡qué espanto! Que conste que no me pagan.
Dicen que en épocas de crisis las barras de labios son de los únicos productos de lujo que las mujeres se siguen permitiendo, y en estas épocas, el rojo es el color más demandado. Tal vez sea porque es una forma barata de lucir preciosas con cualquier trapito.
Por todo esto y mucho más… ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! MUUUACKKKK
Yo creo en muchas, Britney Spears no está entre una de ellas, pero he decido darle un voto de confianza y escribir este post (por cierto, siento la tardanza).
El otro día me llegó a casa un pack de promoción del nuevo perfume de la desafortunada “niña estrella”. No quiero entrar, pero pienso que lo que le está ocurriendo a Britney Spears no tiene nombre. El acoso mediático que sufre creo que es capaz de volver loco a cualquiera, más en una sociedad donde hay miles de personas sin vida propia que disfrutan haciendo leña del árbol caído. Pero ya digo que no entraré en temas personales porque este no es un blog de cotilleos.
El pack, que me llegó gracias a Acia de BuzzParadise (gracias una vez más , está compuesto por el nuevo perfume: “Believe”, el “body soufflé” o crema corporal, el último cd de Britney (que parece que se está vendiendo bien) y miles de chapas (¿alguien quiere una?).
El packing y la presentación me parecieron geniales. La elección de un perfume es algo muy personal, es muy difícil acertar cuando se regala uno, por lo que lo abrí recelosa.
Para mi gusto, el olor es demasiado dulzón e intenso, pero a mi hermana (que está pasando unos días en casa) le encantó y no tardó nada en hacerlo suyo; por lo que digo que es cuestión de gustos.
Yo me he quedado con la crema que, aunque tiene el mismo aroma, es mucho más suave y sí que me gustó. Además, hay que empezar a hidratarse bien para el verano, así que todas contentas.
Mi hermana también quería el disco (le das la mano y te coge el brazo ; pero ese tenía ganas de escucharlo, sobre todo después de que Madonna dijera que le encanta ponerlo en el gimnasio mientras entrena. Llevo un mes en operación “recuperemos la figura” y un poco de motivación nunca viene mal. Lo he escuchado y está bien, muy en su línea, aunque yo para el gimnasio necesito otro tipo de música. Algunas de las canciones son con ritmos muy sensuales, ideales para lucirse en la discoteca.
Pues nada, esto es todo, no os voy a animar a que compréis la fragancia porque no sé cuáles son vuestros gustos, pero sí os animo a que os paséis por una perfumería y le deis una oportunidad. Mi hermana está encantada.