Por el blog de Miranda Makaroff, “Hermanas Miranda“, me enteré de que esta semana se celebra en Madrid un Outlet de Lydia Delgado.
El miércoles me pasé con una amiga (de la cual también os recomiendo su blog, Lápices Blancos, es toda una artista), que quería buscar algo para una boda y descubrimos auténticas joyas a precios increíbles.
Tenía pendiente contaros cómo había terminado el último día de Cibeles…
De la mejor forma posible: con una merienda-blogger en las oficinas de Yoox, para celebrar con una colección cápsula los diez años que, tanto Davidelfincomo Yoox, llevan en la moda.
Últimamente me paso la vida luchando contra un espíritu consumista que me tiene invadida el alma. Mi lucha es constante, diaria y, por ahora, triunfal (que no fructífera). La sintomática es la misma que la de una adicción, lo confieso, y eso que nunca he sido adicta… (primer síntoma: la negación). Bueno, se podría decir que soy una “consumidora” ocasional. De esas que sólo lo hacen para divertirse. (Si se está de bajón nunca se debe consumir. Yo una vez lo hice y los resultados fueron nefastos: Prendas que para siempre quedaron colgadas en mi armario gritándome: “¡víctima!”). Pero últimamente siento una necesidad constante de diversión… ¿Serán las rebajas o una huida irracional de la crisis? La de los 30, claro.
En realidad, si lo pienso, ese estado de… ¿ansiedad? se ha convertido en una constante en mi vida casi desde el momento en el que el primer Vogue se cruzó en mi camino; temporada tras temporada llama a mi puerta, en ocasiones con unos meses de retraso (la regularidad nunca fue mi fuerte), justo los que aguanto diciendo: “Esta vez no lo necesito”. Y realmente… ¿quién necesita ser fuerte?
Hasta el momento es un misterio lo que, en esta ocasión, me impide sucumbir a la efímera felicidad. ¿Será la edad?, ¿la responsabilidad?, ¿el consabido remordimiento? También es posible que el tratamiento a base de píldoras hipotecarias esté haciendo efecto. Pero en algún momento tendré que saciar mi sed, o el mono me consumirá a mí.
Sigo meditando… Me asaltan las dudas… ¿Si supero la temporada de rebajas estaré “curada” para siempre?
Aprovechando que ayer fue el Día de la Música y buscando un look indicado, os voy a hablar de un regalo que recibí hace unos días.
¿¿¿Cuál sería el look apropiado para un festival de música???
Pues para empezar, una camiseta de “Notodovale” como esta que me mandaron no estaría nada mal…
De pantalones, para sobrellevar el calor, nada como unos shorts vaqueros desgastados.
Unos zapatos cómodos son esenciales. Las botas de agua están muy bien para Inglaterra, pero aquí en España pueden resultar insoportables por el calor. Otras opciones pueden ser las sandalias (a riesgo de pisotones).
O algún que otro zapato cerrado que no resulte muy caluroso:
Aunque para mí en verano no hay nada como unas alpargatas como las de las fotos de arriba, todo es cuestión de gusto.
Si se quiere completar el look y salvar los ojos del sol y del polvo nada como unas gafas Carrera ¿¿¿Quién se acuerda ya de las Wayfarer???
Hoy he estrenado un vestido de Hemerahque me compré hace unos meses en el showroom de Be Look. Se trata de una firma argentina que se caracteriza por la originalidad de sus diseños, que te permiten modificar cada prenda y crear diferentes modelos de uno solo. Os recomiendo que, si no la conocéis le echéis un vistazo, porque una inversión en algo así merece la pena en tiempos de crisis.
Y hablando de compras… ¿Habéis pensado alguna vez cómo podría ser irse de tiendas en el futuro? Yo cada vez compro más por Internet, pero creo que a mis “ciber-compras” aún les falta mucho para darme la “satisfacción” de una tarde de tiendas por el centro…
Tal vez esto se le aproxime (mirad el minuto 2.13).
Si lo juntamos con la posibilidad de acceder a las prendas directamente desde los desfiles o una película o serie que estemos viendo… Creo que el futuro cada vez está más cerca. Tal vez tengamos que aprender a caminar sin mirar escaparates.
Pues ya estoy aquí… De vuelta, felizmente casada y con acento japonés. ¿Se os ha hecho muy larga la espera?
Para mí han sido unos días inolvidables, creo que nunca he disfrutado tanto ni me lo he pasado tan bien. He sido F-E-L-I-Z con todas las letras (y aún lo soy). Quiero daros las gracias a todos los que os habéis acordado de mí y me habéis mandado emails, felicitaciones y comentarios; aunque en su momento no pudiera contestar, los leí todos y me llegaron al corazón. Nunca pensé que tanta gente se acordaría de mí. GRACIAS.
El viaje a Japón ha sido una maravilla, tengo historias para estar un año contando y prometo que lo haré, pero poco a poco y de forma alternada, ya que blogs exclusivos de Japón ya hay unos cuantos y muy buenos. Aún así he creado una categoría nueva: “Moda y Japón”, donde se irán recopilando todos los posts al respecto. Realmente todo lo que he visto allí merece una sección aparte.
Hoy simplemente os voy a hacer un resumen general de lo que, respecto a moda, me ha parecido mi visita:
Sin duda para los fashionistas la tierra oriental soñada es Tokio. El interés por la moda allí es generalizado y, aunque se intensifica según los barrios por los que te muevas, tanto hombres como mujeres paracen tener un gusto muy particular por la moda. Y digo particular porque allí la moda no es una única tendencia a seguir, sino un amplio abanico de posibilidades a las que, además, se le suma la interpretación personal de cada uno, aunque eso sí, dentro siempre de un grupo definible. La extravagancia no existe, todo vale, todo es posible, nada asombra.
Los looks más atrevidos e insospechados conviven de forma armónica con la moda más tradicional que aún se sigue viendo por sus calles.
Por lo general, las chicas de Tokio son, además de guapas, muy coquetas, de hecho puede que sea esa coquetería la que intensifique su belleza. Se cuidan hasta el extremo el cabello, los ojos, las uñas y, cuando son capaces de olvidarse del móvil rosa, lleno de purpurina, que está entre sus manos, no paran de mirarse en un no tan pequeño espejo que suelen llevar guardado en su bolso de Gucci o Louis Vuitton (porque allí no existe otro tipo de complemento que no sea el “it bag”). Todas tienen bolsos auténticos de firma, y al decir todas podréis pensar que estoy exagerando, pero no os miento al asegurar que, la mayoría de las veces, era yo la única persona que no llevaban un bolso de Louis Vuitton. Tanto, que llegué a pensar que los tendrían que regalar en algún lado y yo no me había enterado… Pero esa es ya otra historia.
De las chicas sorprenden además los altos tacones que lucen con seguridad desde primeras horas de la mañana y para todo tipo de circunstancias, ya sea ir al trabajo o dar un paseo por el campo.
Esto es algo que me impactó muchísimo hasta que fui consciente de que ellas, afortunadas, sólo tienen que soportar los tacones el rato que están en la calle, ya que en cualquier ámbito privado, por cultura, prescinden de los zapatos y, claro, están deseando ponérselos… Aún así no deja de ser curioso verlas “hacer turismo” completamente ideales sobre andamios de 10 cm de media.
De los hombres, escribiré un post aparte porque realmente se lo merecen, pero adelantaré que, eliminando el ámbito laboral en el que el uniforme es obligado: traje y corbata oscura sobre camisa blanca, su interés por la moda es sorprendentemente equiparable a la media de la mujer española.
En el poco tiempo que he estado me he dado cuenta que todas las tendencias que aquí tímidamente asoman temporada tras temporada intentando instalarse en nuestros armarios, allí están más que superadas y son completamente populares. Por ejemplo, las calzas son las prendas más utilizadas para cubrir las piernas, los gorros son un complemento imprescindible, las cinturas de todas las faldas y vestidos ya hace tiempo que abandonaron la zona pélvica para regresar a su estado original, y los bolsos no son algo exclusivamente femenino.
Sin duda Japón es el territorio ideal para los coolhunters. Yo por desgracia no he estado tan atenta como para descubrir cuáles serán las próximas posibles tendencias, pero estoy segura de que pronto nos iremos animando de forma más abierta con muchos de los looks que he visto por allí y, al igual que ellos, nos haremos más valientes con sus múltiples combinaciones.
Pronto os iré contando más sobre todas las curiosidades que he descubierto de la moda japonesa, las zonas más interesantes de compras de Tokio, sus tiendas, escaparates…
Espero que disfrutéis con estos post tanto como yo lo he hecho del viaje.