El jueves estuve en Burgos, en la Pasarela de Castilla y León. Allí, además de la compañía de María Velasco, de e-coolsystem, Rocío Lafuente de Diary of Style, Judith Vallejo de Cheap & Chic y Núria Mañé, de Globally (que nos hacía de anfitriona), con las que pasé un día fantástico, pude disfrutar de los desfiles de:
Alma Aguilar ha presentado en Cibeles una propuesta muy en su línea.
En esta ocasión, la colección está basada en un hotel del norte de Mallorca (casi todas las modelos desfilaban con las llaves de “sus habitaciones” en la mano) y en todos los huéspedes que han pasado por él a lo largo de su historia.
El de Juanjo Oliva ha sido, sin duda, uno de los mejores desfiles de esta edición de Cibeles. Si por mí se tratara, suyo sería el premio L´Oréal de este año.
El desfile de Kina Fernádez se puede decir que fue, simplemente, correcto. Sus propuestas continúan siendo femeninas, sin alejarse de la línea de ediciones anteriores, pero sin superar otras propuestas.
Ya lo he dicho muchas veces, los desfiles de Francis Montesinos son puro espectáculo. Aunque no te gusten sus diseños, en ellos siempre disfrutas, porque sabe llevar la moda más allá.
No puedo evitarlo, me encanta Amaya Arzuaga. Y que, además, se trate de una línea comercial, me motiva más. Hay quien se queja de que la burgalesa se guarde lo mejor para sus presentaciones en París y, realmente, es una pena que ya no podamos verlas aquí en Madrid; pero pensar que estos diseños los podremos lucir en la calle, hace que mi confianza en la moda española aumente.
Hannibal Laguna, con su colección “Hit”, continúa en su línea de vestidos-joya ideales para lucir en la alfombra roja; aunque los tejidos y formas empiezan a ser un tanto repetitivos, sigue siendo el preferido para estas ocasiones.