Una divertida fiesta entre amigos, eso ha sido el desfile de Carlos Díez. Una quedada con todos sus “colegones” que saben vivir la vida y no se coartan ante nada.
La verdad es que, en mi corta experiencia, nunca había estado en un desfile tan divertido, o al menos tan animado.
Como en todos, antes de que comenzara el show (en este caso esta palabra sí que define el acontecimiento, ya que los desfiles de Carlos Díez son todo un espectáculo) la gente se saludaba efusivamente y conversaba sin parar. Al bajarse las luces, el público tomó asiento. Pero mi sorpresa llegó cuando comenzaron a sonar los primeros compases de la música pinchada por Acii-disco, ya que en ese momento, en vez del acostumbrado silencio de expectación, lo que vinieron fueron aplausos al ritmo de la música, mientras que el público bailaba animadamente en sus asientos de forma completamente desinhibida. Nada de formalismos, no había necesidad, era una fiesta.

Entonces llegó el momento en la que la primera modelo salió a escena con actitud chulesca y brazos en jarras, acompañándola una gran ovación. Prácticamente cada salida del backstage era recibida con entusiasmo, al igual que la presencia de algunos de los modelos que, como no podía ser de otra forma, eran jaleados por sus amigos, a los que incluso se les escapaba algún entusiasmado “guapo”.
El desfile estuvo básicamente dividido en tres partes. En la primera, de estética tenebrosa, los protagonistas eran los volantes (a los que Díez ha sabido darles un toque singular, muy alejado del tradicional folclore), la reinvención de los monos de trabajo y las cremalleras. El negro era en este caso el color dominante.

Tras esto llegó el añil, acompañado del negro de flecos que colgaban de maxicamisetas y pantalones de pitillo, con un toque de inspiración africana.
Ya en la tercera parte, maxiformas en prints florales y con cerezas rojas, junto con “total looks” estampados.


El dominador común de todo el desfile fueron las calzas con cordones en distintos tejidos y texturas, tanto para él como para ella, y las Converse.
Me encantaron los diseños de los originales tocados trenzados, creados por Xavi García para la ocasión.

Ya se que soy cansa hablando de mi envidia, pero es lo que hay. Tiene pinta de haber sido divertidisimo, aunque poco ponible, no?
besos y buen fin de semana!
Sí, fue muy divertido. Lo de ponible… depende, había de todo, aunque en general iba para un tipo de público muy concreto.
¡Un besazo!
[...] desfiles de Carlos Díez son una fiesta (ya os lo he contado alguna vez). Nunca sabes lo que te vas a encontrar, pero sí que pasarás un buen rato. Las sorpresas llegan [...]