Ha llegado el momento de contar cómo ha sido lo que no se ha visto de mi semana en Cibeles.
Como ya comenté el año pasado, lejos de toda la imagen que tenemos en mente del glamour y lo que puede conllevar este tipo de eventos, nuestra semana de la moda es una presentación muy de estar por casa. Todo es más sencillo de lo que podemos imaginar, pequeño, sin “estiramientos” y casi sin protocolo.
Aún así, no deja de ser un encuentro peculiar y que, si te gusta la moda, merece la pena conocer, aunque sea una vez en la vida.
Este año el nombre no era lo único que cambiaba (por cierto, ¿qué os ha parecido?), también el emplazamiento del pabellón, que ha pasado a ser el 14.1 de Ifema, algo más grande y en el que había espacio para dos pasarelas: Cibeles y Neptuno, aumentando también así el número de desfiles. Pero todo esto ya lo sabréis; yo ahora lo que pretendo mostraros es lo que no se suele ver, y para ello he hecho unas cuantas fotos:


La llegada al pabellón era un poco inhóspita, casi en medio de la nada, por lo que intentaron arreglarlo con una alfombra azul (qué manía tenemos los españoles con dejar de lado el rojo) que guiaba el camino hacia la puerta.
Extrañamente, en esta ocasión no había ningún tipo de control para acceder al recinto (sólo era necesario mostrar la invitación para asistir a los desfiles); pero tampoco se echó de menos (más bien todo lo contrario), al menos hasta el jueves, que por la tarde pareció correrse la voz y la zona de expositores estaba plagada de, sobre todo, curiosas que iban a disfrutar del “gratis total”. Y es que no era para menos, había casi de todo:
¿Un masaje?

¿Maquillaje?

¿Manicura?

¿Sentirte estrella por un día?

Yo como iba todos los días corriendo de un lado para otro (que semana más dura…) me quedé con las ganas de probar todas estas experiencias, pero la próxima vez prometo contar qué tal.
Además, estaban los stands de las distintas revistas de moda (¿alguien sabe qué ha pasado con Vogue?), donde podías protagonizar una portada, descansar tomándote una copa… y, cómo no, llevarte ejemplares a casa.




Por otro lado estaba “kissing room” (donde todos acudían después de los desfiles para felicitar a los diseñadores), la zona de Cruzcampo (¿¿¿dónde quedó el vino y el champagne??? Desde luego la cerveza es más cañí, pero no sé yo…), un pequeño espacio donde se ofrecían conciertos y la zona habilitada como showroom de El Ego que, sinceramente, me decepcionó un poco; había diseños magníficos, pero podían haberles dado un espacio que resultara más atractivo y llamativo.


Lo más curioso, la gente que va a ver los desfiles, hay de todo: niñas absolutamente perfectas que con unos simples vaqueros parecen llegadas de otro planeta, alternativos con looks imposibles, modelos, fashion victims, fans incondicionales, personajes únicos y mucho, mucho tacón. Si queréis ver qué se ha llevado fuera de los desfiles, no dejéis de visitar el blog de Chic too chic, que vive para cazar tendencias y al que tuve la suerte de conocer en esta edición de Cibeles.
Esto es más o menos todo lo que hay más allá de las presentaciones de los diseñadores. Como ya os habréis dado cuenta por mis crónicas, no he tenido la suerte de haber podido asistir a todos los desfiles; no tenía invitaciones para todos y, desgraciadamente, esta temporada ha coincidido con el cierre mensual de la revista en la que trabajo, por lo que todas las mañanas, y a veces parte de las tardes, las tuve ocupadas al “doscientos por ciento” con otros asuntos mucho menos glamurosos; hecho que me impidió asistir a desfiles como los de Alma Aguilar o Antonio Alvarado. Aún así, quiero agradecer desde aquí a sus responsables de prensa el apoyo mostrado.
¿Qué os ha parecido todo? Estar muy atentos y fijaos muy bien en las imágenes, que ya sé que no son muy buenas, pero pronto habrá un nuevo concurso en el blog referente a alguno de los detalles. ¡A estudiar!

Como me gustan estos posts de “lo que no se ha visto”. Buen trabajo!
Besos
Me alegra que te haya gustado, la próxima vez te tienes que buscar un huequillo, venirte para España y vamos juntas.
Por cierto, una curiosidad que no he contado, no sabes la de madres que inician a sus niñas en esto de Cibeles desde pequeñitas ¡y ellas como locas!
[...] una Semana de Lujo?Cibeles Desde el Otro LadoConexión Cibeles: Carlos DíezConexión Cibeles: Hannibal LagunaConexión Cibeles: Juanjo [...]
[...] Tenemos Ganadora!¿Quieres una Semana de Lujo?Cibeles Desde el Otro LadoConexión Cibeles: Carlos DíezConexión Cibeles: Hannibal [...]