¡Por fin ha llegado! Aquí tenéis la crónica de nuestra Infiltrada Especial. Todo un honor…
GOYA’S BACKSTAGE
Hola a todos. Me imagino que habéis visto la Gala de los Goya, y si no, ya habéis tenido tiempo de echar un vistazo en la prensa y a los informativos a los detalles más destacados y al palmarés, así que aprovecharé esta invitación de Mamen para contaros cómo se vive La Gala desde dentro.
Lo primero fue disfrutar de un pequeño cocktail sin prensa. Una cerveza, unos vinos, un refresco o incluso ¡un café! (para gustos, colores). De comer, unos frutos secos. No es momento de estropear los maquillajes, o mancharse los vestidos. Es un momento entrañable. Nadie sabe quién va a ganar esa noche. Los nominados se saludan y felicitan. ¿Se conocen? Es muy gracioso ver que algunos “rivales” en taquillas, parrillas televisivas o nominaciones, son grandes amigos, aunque los que no lo son, se presentan rápidamente (no olvidemos que además tuvieron la oportunidad de coincidir en la cena de los nominados). El trato es muy cercano. Algunos no tienen que decir su nombre, claro. “Hola Fulano!”, “¡Qué tal Mengano, encantado!” (así de sencillo) … y entonces apareces tú y dices, “Hola, soy Pepito” y a ti, sí que te dicen su nombre. Y tu piensas… que sí hombre, que ya sé quien eres
Uno de los principales centros de atención era Roger Príncep, el niño del Orfanato. Qué mono con sus gafitas rojas y su traje. Estaba encantado, recibiendo abrazos de los mayores.
Pasa el rato y la gente empieza a ponerse nerviosa. Los fumadores se miran buscando apoyo para sacar un cigarrillo, porque no hay ceniceros. Los más atrevidos abren la veda. Todos miran el reloj, los temas de conversación parecen agotarse, y comienzan los retoques. Las chicas se desprenden de los abrigos, se repasan el maquillaje, respiran hondo y abandonan el que será el único momento de “no flashes” de la noche. ¡NOS VAMOS A LA ALFOMBRA!
¡Sí, verde! Es lo que tiene tener patrocinadores de este color. Esta parte ya la conocéis. Todo está perfectamente organizado. Fotos primero y recorrido de prensa después. La más llamativa, coincido con Mamen, fue Goya Toledo. Muy elegante como siempre. Sabe moverse y llevar con soltura un modelo de esta envergadura, delante y detrás de las cámaras. Parece fácil, ¿eh?
En general los hombres no tienen problemas con sus modelitos, pero para las mujeres es distinto, y no todas están acostumbradas a llevar estos trapos. Belén Rueda es un ejemplo de lo contrario. Parecía muy cómoda con su elección. Y a pesar de no recoger premio, el color de su vestido y su naturalidad para llevarlo la hicieron una las actrices más solicitadas por la prensa.

Comienza La Gala. Esto también lo conocéis. Supongo que por la tele habréis visto publicidad (se emitió con 30 minutos de retardo). Allí no hubo pausas. Todo muy fluido. Creo que ha sido el año más ágil. Eché en falta, eso sí, algo más de música en las transiciones entre los premios, y sobre todo en el paseíllo de los premiados hasta el escenario. Llegar en silencio al final de la escalera es un poco incómodo!! Los momentos emotivos de la noche fueron el recuerdo de los que ya no están, especialmente Fernando Fernán Gómez, y la entrega del Goya de Honor por toda una carrera a Alfredo Landa. Todos nos levantamos para aplaudir, y esperábamos oír un bonito discurso de agradecimiento y despedida (porque ya abandona la profesión). Finalmente éste se convirtió en el momento más tenso de La Gala. A Alfredo Landa empezaron a trabársele las palabras y no era capaz de completar el discurso coherente que llevaba escrito. Nos solidarizamos con su momento de “nervios” y se produjo una nueva ovación en señal de apoyo. Volvió a intentarlo de nuevo pero no pudo ser (por lo visto, en TV tuvieron el detalle de “acortar” la anécdota). “Gracias” y “adiós” fueron las dos ideas claras que nos dejó el maestro, junto con el apoyo de su familia que acabó subiendo al escenario obedeciendo a su petición. Pero lo cierto es que nos dejó a todos un poco preocupados.
Sorpresa al final de La Gala con los premios a la dirección y mejor película para Jaime Rosales y La Soledad!! Habrá que verla. Parecía la película del año para la crítica, pero la taquilla no la ha tratado bien.
Por fin los premiados se hacen fotos y responden a las preguntas de los periodistas. No sé si lo sabéis, pero los galardonados no vuelven inmediatamente a sus asientos. Primero responden a la prensa. Así, directamente, con el subidón de acabar de recibir un Goya.

¡A comeeer! Comienza la fiesta. Los alrededor de 1000 asistentes nos trasladamos a un salón inmenso para degustar pequeños platos de carne, arroz, chupitos de crema de aguacate, de calabaza… Un gran montaje de Self Service distribuido en mesas por todo el salón. ¡Estaba todo riquísimo! Y con el hambre que teníamos todos… pues ya os lo podéis imaginar. Pero cuidado, antes de llegar había que hacer cola en las escaleras mecánicas, que son un peligro!! ¿Os podéis imaginar lo que una escalera puede hacer con un vestido de cola? Pues devorarlo literalmente. Al final de la escalera el vestido de una conocida invitada se enganchó, y los escalones empezaron a tragárselo. La gente empezó a gritar para que pararan la escalera y menos mal que la pararon pronto, porque en unos segundos la “victima” estaba de rodillas siguiendo el impulso del tirón y la gente pasándole por encima. ¡Sí, el vestido quedó bastante roto!
Pues bien, en conclusión, diré que estaba todo muy bien organizado. La Gala fue muy ágil. En apenas dos horas ya había acabado. La prensa haciendo su trabajo, sin salirse de lo programado. No como los “invitados-fanáticos” que no dejaban en paz a los pobres famosos en la fiesta final (nada que ver con la de antes de la gala, tan íntima), sobre todo a los premiados, pidiéndoles hacerse fotos, sin descanso. Algunos incluso, aunque parezca increíble, se atrevieron a pedirles el Goya para fotografiarse con él a solas!! Qué os parece? Lamentable!
Mejorable, la indumentaria de algunos “no famosos”. Cuando en la invitación dice “etiqueta”, no se trata de rescatar del baúl de los recuerdos el vestido de fin de año de mediados de los ochenta, ni de llevar un conjunto maravilloso y no maquillarse un poco y arreglarse el pelo… En fin, que nos falta mucho por aprender en cuanto a estilismo. Era un poco difícil encontrar a personas que fueran adecuadamente preparadas de la cabeza a los pies.
Gracias a que tenemos a Mamen que nos va asesorando
. A ver si el próximo año preparas un post con consejos para los menos duchos en el tema.

Joyas Efímeras de Ana Locking
Leighton Meester
Que buena la cronica! No sabia como van estas celebraciones y tenia muchisima curiosidad.
Besos a las dos