Para mi sorpresa esta mañana he encontrado un email que no esperaba; venía remitido por la persona responsable de la comunicación de la agencia que organizó ayer el Beefeater London Market en Madrid y, con él, deseaba dar explicación a los posibles errores cometidos durante el evento.
En él me hablaba de lo duro que había sido organizar un mercado de tales características, sobre todo teniendo en cuenta que todo el esfuerzo de su equipo iba orientado a un único día.
Sin duda, el trabajo que ha realizado la organización ha sido elogiable, y en ningún momento he querido desmerecerlo, siento si se he podido dar esa impresión. Sé que no es tarea sencilla trasladar a personas desde otro país para montar un puesto en un mercado que tan sólo durará unas horas (con todo lo que eso conlleva). Pero muchas veces ponemos en práctica proyectos que, por muy trabajados que estén, se nos escapan de las manos; más si no se tienen en cuenta todos los factores, como, en este caso, que Madrid es una ciudad en la que, con poco que publicites un evento que tenga un mínimo de interés (en esta ocasión el mínimo era más del esperado) la gente va a acudir en masa (y más siendo domingo).
La organización, en un acto de humildad que en estas ocasiones se agradece, ya que no todo el mundo es capaz de realizar, admite que, tal vez, se quedaron cortos en las previsiones, y que si hubieran sabido el éxito de convocatoria que iban a tener, habrían organizado un evento mucho mayor en espacio y tiempo. Hecho que estoy segura que mejorarán en, si las hay, futuras ediciones. De lo que sí estoy segura es de que habrá más eventos Londonize (aunque no sé si relacionados con la moda; esperaremos a ver). Si queréis seguirlos podréis estar a la última desde www.londonize.com.
Con respecto a los vendedores, la organización me informó de que todos regresaron contentos con la experiencia y, muchos de ellos, con la mercancía vendida. Incluso algunos tuvieron que cerrar a las tres horas por quedarse sin existencias (hecho que para los visitantes no tuvo que resultar tan bueno), entre otros el maravilloso puesto de los vestidos del que ya hablé, y que ahora sé que pertenecía a Mimi. No tuve ocasión de conocerla, pero desde aquí la felicito por su éxito y buen gusto.
Y lo dicho; con las buenas intenciones de la organización, espero que en el futuro haya más y mejor.

Joyas Efímeras de Ana Locking
Leighton Meester